Las tres presencias salesianas comparten durante este curso la celebración de sus 125, 75 y 50 aniversario dando gracias por una larga trayectoria al servicio de la juventud.

La Inspectoría Salesiana María Auxiliadora vive el curso 2018/19 con la alegría de recoger el abundante fruto que brota desde las presencias salesianas. Un año de especial valor para las casas de Málaga, La Cuesta y Badajoz, tres realidades que unen Andalucía, Canarias y Extremadura desde la llegada de los Salesianos y gracias a la vigencia del estilo de Don Bosco.

“Con el lema ‘Soñamos juntos’, que se completará con ‘Somos muchos +1’el próximo año, pretendemos crear lazos fuertes en toda la Familia Salesiana, dar visibilidad ante la sociedad malagueña y agrandar horizontes de futuro a todo nuestro proyecto educativo salesiano”, explica Antonio Gil, director titular de Salesianos Málaga sobre el 125 aniversario.

El 8 de diciembre de 1841, Don Bosco tuvo el primer encuentro con Bartolomé Garelli, ahí se puso la primera semilla del modelo de razón, religión y amor que ha llevado el ‘Da mihi animas’ hasta la actualidad. Algunas décadas más tarde, siendo también 8 de diciembre, pero del año 1894, los primeros salesianos llegados a Málaga comenzaron su generosa entrega. 125 años después, estos dos momentos fueron recordados en la calle Eduardo Domínguez Ávila de la ciudad malacitana como pistoletazo de salida a los actos conmemorativos. “Fue un momento emotivo, solemne, íntimo, original, muy participado y familiar, vivido con emoción y que gustó especialmente porque se vio claramente cuántos grupos diferentes tenemos en la casa. Hacerlo visible así nos hace sentirnos más unidos e ilusionados… Todo lo ha hecho Ella”, comparte el salesiano sobre la ofrenda realizada en el día de la Inmaculada bajo el lema “Que no falte tu flor”.

El libro ‘125 años abrazando la vida’, el himno ‘Seguimos creando vida’ o la inauguración del mapamundi salesiano son algunas de las muestras de que este estilo va más allá de las paredes de la casa y se promulga desde el barrio de Capuchinos con un sello propio. “Resaltar nuestro ambiente educativo sano e incluyente, la dedicación y promoción de las clases trabajadoras malagueñas, con clara apuesta por el carisma de Don Bosco y una profunda devoción a María Auxiliadora, siempre atentos al ‘haced lo que Él os diga’ (Jn 2,5) siguiendo los valores evangélicos. Apostamos porque este sea el significado profundo y fruto esperanzador de la celebración del 125 aniversario de la presencia salesiana en Málaga”, añade Antonio Gil.

En torno al aniversario, y con motivo de la Fiesta de la Unión, se reunió a un grupo muy representativo de antiguos alumnos de Málaga, junto a profesores actuales y del tiempo pasado, en una emotiva cita. “Me ha traído y he revivido recuerdos de mis años de alumna en el centro, me encantó y me ha animado a seguir el sentido de vida que aquí aprendí siguiendo a Don Bosco”, compartía una de las asistentes.

“Lo reflexionado y vivido nos lleva en volandas para seguir siendo capaces de producir magia, construir humanidad, volar tras los sueños, proponer metas, conseguir objetivos… convencidos de que soñar es ver más allá. 2019 será año especial para sembrar deseos y cosechar ilusiones, para llenarnos de energía para alcanzar alguno de los sueños perseguidos en un futuro prometedor”, concluye el director salesiano.

A 1600 kilómetros este mismo hilo conductor impregna otra celebración. En Tenerife, Salesianos La Cuesta vive durante este curso el 75.º aniversario de la llegada de los hijos de Don Bosco a la isla, y su primer asentamiento en el colegio capitalino de Galcerán, para más tarde, por 1979, trasladarse a su sede actual.

“Ante el aniversario de esta obra salesiana, que ha tenido su fundamento en la Asociación Asilo Victoria y que inició su andadura en Santa Cruz de Tenerife, la primera cuestión que nos planteamos fue: ¿Vale la pena emplear tiempo, energías y economía para celebrar los 75 años o esperamos al centenario? No hubo discusión. Tenemos que hacer memoria de una historia que es ya salesiana y socialmente gloriosa”, así comparte Felipe Acosta, director titular de La Cuesta, el significado de un aniversario que llena de salesianidad a toda la isla.

En marzo de 1944 comenzaron a funcionar cuatro clases para niños sin recursos y, en octubre de ese mismo año, ingresaron 35 internos sostenidos por la Beneficencia Insular. Las autoridades civiles, y sobre todo las militares y la Caja de Ahorros de la época, se volcaron en la obra y construyeron 7  talleres que comenzaron  su funcionamiento en febrero de 1946.

“El carácter social y asequible a las clases populares y la Formación Profesional serán las notas más características de la que se llamó por muchos años “La Escuela Profesional Salesiana San Juan Bosco”. Para mantener este carácter la comunidad Salesiana llegó a tener hasta 20 salesianos para atender la obra”, explica Felipe.

El recordado periodista tinerfeño Antonio Martí escribió hace unos años: “En los talleres y fábricas de Tenerife hay siempre hombres formados por los Salesianos, y dicen que son los mejores jefes y obreros que hay en la Isla. Los Hijos de Don Bosco enseñaron a mucha gente, saciaron necesidades de todo tipo, morales y físicas e hicieron a sus alumnos hombres de provecho”. Pronto los Salesianos se identificaron con el pueblo y el bien de los jóvenes. Hicieron de la juventud tinerfeña, la porción más delicada y valiosa de la sociedad, “buenos cristianos y honrados ciudadanos”, de lo que Santa Cruz se ha sentido siempre orgullosa.

“Incluso el traslado al Barrio de la Candelaria en La Cuesta en la década del 70 tuvo dos motivaciones muy claras: el deseo de cumplir las exigencias de la Ley General de Educación del 70 y la ilusión de encarnarnos en una zona altamente popular a la que poder servir y ayudar en su promoción. Hoy se llama Colegio Salesiano San Juan Bosco”, añade Acosta con el recuerdo del primer Salesiano, don Ricardo Acuña Acuña, llegado para hacerse cargo del acondicionamiento del Asilo Victoria, y de don Antonio Espinosa Sierra, director de la primera Comunidad Salesiana.

A 1500 kilómetros, cerrando este triángulo y con el nexo de la llegada de los salesianos, se ubica en 1968 en lo que entonces eran las huertas de la carretera de Olivenza de Badajoz a un grupo que arriba con la misión de iniciar su trabajo desde el colegio salesiano Ramón Izquierdo. Medio siglo después, por sus clases han pasado cientos de generaciones. Todo comenzó gracias al ofrecimiento de la hija de Ramón Izquierdo que cedió un terrero con el deseo de crear «unas escuelitas con la única obligación de que llevasen el nombre de su padre». Así fue.

“Este 50 aniversario significa un gran agradecimiento a Dios y al Auxilio de nuestra Madre porque, además del ambiente colegial, en nuestra Obra han crecido otros ambientes propios de nuestra misión que visibilizan mejor nuestro carisma”, explica Javier Sevilla, director titular de la casa pacense. “Este Cincuentenario nos ha hecho descubrir que tenemos una rica historia del desarrollo del carisma salesiano en la ciudad y que, después de cinco décadas, la podemos narrar con un corazón agradecido. Agradecimiento a los primeros salesianos y seglares que, con dificultades y visión de futuro, vinieron al lugar propio de nuestra misión: la periferia de aquel entonces de Badajoz”, añade.

Estos inicios sirvieron también para poner en marcha en la ciudad la Facultad de Ciencias, perteneciente entonces a la Universidad de Sevilla. Ocupó uno de los edificios del colegio y permitió a los estudiantes extremeños recibir formación universitaria sin necesidad de salir a otras regiones españolas. Una vinculación indisoluble con la ciudad, como puede comprobarse en el logo diseñado para la ocasión por Ana Bolivar, alumna de 4º de la ESO, que lleva como lema ’50 años con los jóvenes’ e incluye los colores de la bandera de Extremadura y la silueta de la ciudad junto al curso del río Guadiana, o con el himno compuesto por el músico y profesor de la casa Daniel López Luna.

En estos momentos, el colegio salesiano Ramón Izquierdo cuenta con algo más de mil alumnos, casi diez veces más de los 134 con los que se comenzó a funcionar, como se recordaba el pasada 17 en un acto conmemorativo en los patios, y cuenta con unos 70 profesores y personal no docente para atender a las nuevas generaciones. “Solo tenemos agradecimiento a la ciudad de Badajoz que hoy sigue confiando en el sistema educativo de Don Bosco para que acompañemos a los jóvenes a crecer como buenas personas”, comparte Javier Sevillla sobre unas bodas de oro que arrancaron el 21 de septiembre y concluirán el 7 de junio.

Realizado por: Carlos Trejo.

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